Para las fotos de los nuevos camisacos del Día del Padre, nos encontramos con Sandi Errecaborde y su hija, Guadalupe, en su casa del barrio San Carlos, frente al mar.

Más que una casa convencional, la de Sandi se siente como un museo. Entre sus paredes conviven más de setenta tablas de surf que ha usado a lo largo de su vida y que, en muchos casos, todavía sigue eligiendo.

El espacio también alberga autos antiguos —otra de sus grandes pasiones—, pilas de revistas que cuentan décadas de historia del surf y las esculturas de madera que trajo de Indonesia para decorar sus locales de Town & Country.



Cada rincón narra una historia de viajes, olas, proyectos y amistades construidas a lo largo de los años. Historias de movimiento. De seguir aquello que late. De volver, una y otra vez, al mar y a la ruta.

Historias de ir hacia donde sopla el viento.



Sumatra, desde 1998.